En la década de los años cincuenta se inicia un nuevo género cinematográfico para el cine español. Diversas productoras de Madrid y Barcelona llevaron a cabo una serie de películas que trataban de mostrar la realidad de ambas ciudades recurriendo al género cinematográfico de cine policíaco. Algunas de ellas son pequeñas obras maestras del cine español. El cine policíaco permite conocer el imaginario fotográfico de Barcelona y Madrid desde una lógica esquemática de narración negra con aspiraciones de realidad, de un mundo de maniqueísmos extraños, donde la vida parece cine y el cine nos acerca a un pasado vivido.